domingo, 5 de julio de 2020

EL COSTO DE LA PANDEMIA

EL COSTO DE LA PANDEMIA
IMAGEN SACADA DE INTERNET
Por: Diana Anchundia 

Es muy conocido por todos que la pandemia nos tocó de una manera inigualable; este año nos habíamos planteado tantas cosas que las ibamos a realizar, y talvez empezó muy bien, pero de pronto nos dicen que nos debemos distanciar, que ya no podemos salir a la calle con normalidad, nos imponen nuevas reglas y nuevas leyes que cumplir, hasta en nuestro vestuario, ya es totalmente normal ver en las calles a las personas con su mascarilla; algo que nunca imaginamos que fuera de lo mas normal.

Pero estos detalles son simples en comparación con algo más profundo, a los ciudadanos nos ha tocado pagar las consecuencias de los mal manejos de la política, sobre todo a los enfermos y a los que les tocó la muerte por no haber recibido una atención adecuada, este conjunto de casos unido a la crisis que cada persona enfrenta, y no la crisis económica que esa ya la teníamos desde antes, sino a la crisis psicológica, el miedo a enfermarse, las ganas de salir, el cúmulo de tareas en casa, todo, absolutamente todo, nos tiene al borde del colapso.

Y es que no estábamos acostumbrados a este tipo de situaciones, a las que nos hemos tenido que adaptar, y que sin lugar a dudas, en un futuro tendrán repercusiones, de nosotros mismos depende qué tanto nos puede o no afectar, no seamos los débiles, no seamos quienes seguimos pagando el costo de la pandemia. 

sábado, 4 de julio de 2020

SANTA MARIANITA REABRIÓ SUS RESTAURANTES TRAS VARIOS MESES DE CONFINAMIENTO


SANTA MARIANITA REABRIÓ SUS RESTAURANTES TRAS VARIOS MESES DE CONFINAMIENTO
Por: Melissa Ponce
La playa de Santa Marianita  este fin de semana re apertura  dos de sus doce cabañas de restaurantes al publico Después de tres meses de inactividad a causa de la pandemia ocasionada por la propagación del coronavirus SARS-CoV-2, con menos mesas disponibles para cumplir el distanciamiento social y las medidas de bioseguridad dispuestas por las autoridades de salud pública tras el cambio de color en el semáforo que simboliza el grado de la emergencia sanitaria, que en esta ciudad pasó del rojo al amarillo.

En la entrada de cada uno de estos locales, el personal anfitrión, con trajes de alta protección, invita a los comensales y a quienes por alguna otra razón llegan hasta allí, a mojar la suela de sus zapatos en desinfectantes colocados en bandejas metálicas dispuestas en el piso.

Además, con termómetro en mano toman la temperatura a todos sus usuarios y proveedores, que solo pueden ingresar si usan mascarilla. Cada persona debe desinfectar sus manos con alcohol o gel anti bactericida, dispuestos convenientemente en dispensadores visibles y a la mano.

Se estima que con el pasar de los días las demás cabañas de restaurantes se rreactiven bajo todos los protocolos y seguridad que establecen las autoridades ya que a partir del 22 de julio se abren las playas de la ciudad, tras las nuevas disposiciones del COE nacional y cantonal.

jueves, 9 de enero de 2020

Delfín y una historia tradicional en su hinchada: «Del Perro Muerto al Perro Vivo»


Delfín y una historia tradicional en su hinchada: «Del Perro Muerto al Perro Vivo»


Cuando el gol no llegaba, era hora de entrar al perro a la General para que cambie la historia.
Lo tenían escondido a las afueras del antiguo estadio Jocay. Putrefacto, lleno de gusanos, el perro muerto era subido con cabos. Arriba, en el último escalón de la General, lo recibía Miguel Ángel Flores. Empezaba entonces el ritual: le daba vueltas a los restos del animal y los gusanos salían por los aires. Era la década del 90 del siglo pasado y Delfín jugaba en la Serie A.

José Mero iba a esa localidad y veía como Flores, alias “Chorizo”, giraba el perro en los aires sostenido por un cabo amarrado a una de las patas. A Mero le cayeron gusanos en su camisa del Delfín.

-El perro entraba cuando no había goles. Era el amuleto. El perro entraba para distraer al rival. Un segundo de distracción y el gol llegaba-, cuenta “Chorizo”, un hombre de 52 años que vive en barrio Santa Fe, en la calle 8. Tiene una camiseta del Delfín puesta mientras recuerda unos momentos que ahora son vistos, por muchos, como un acto de violencia animal, pero que en ese tiempo tenía la aprobación de una parte de la hinchada.

-¿Hay rumores de que ustedes mataban a los perros?-, se le pregunta.
-Eso es mentira, eso lo inventaron algunos periodistas-, responde.

Cuenta entonces el método para encontrar a los animales muertos: los miembros de la barra iban a los basureros o recibían indicaciones de personas que habían visto uno tirado en la calle. Entonces lo recogían y lo “dejábamos fermentando”.
La fermentación consistía en dejar pudrir los restos del animal, dos o tres días antes del partido.

Fue así como en la década de 90 la barra delfinista tomó el nombre de “Perro Muerto”.
Atraídos por la novedosa historia vino prensa internacional a entrevista a “Chorizo”.

-Aquí mismo me entrevistaron, afuera de mi casa. La banda del ‘Perro Muerto’ se hizo conocido a nivel mundial-, dice.

No exagera: programas como Al Rojo Vivo emitieron la historia. Pero la fama también trajo problemas. Algunos periodistas empezaron a criticar la forma en que los hinchas apoyaban a Delfín. Una ola de desaprobación llegó antes de que acabara el Siglo XX y con ello el fin del perro muerto dando vueltas en la General Norte.
-Vino el nuevo tiempo, las autoridades, presionadas por los periodistas, lo prohibieron-, dice Flores.

El 6 de diciembre de 1998, a Flores lo esperaba la Policía en la entrada del estadio Jocay. Lo detuvieron. Ese mismo día, Emelec ganó 4-2 y en la General nadie dio vueltas al perro muerto para cambiar la historia.
Flores estuvo 16 días preso. Lo sancionaron a no entrar de por vida al estadio, pero luego le bajaron la sanción a dos años. Ahora sigue yendo a ver Delfín. Para apagar la nostalgia suele disfrazarse con un traje de un perro dálmata.

Una tarde, un perro mestizo llegó para nunca irse atraído por el olor de Shakira, una perra que vive en la casa de Flores. Él lo entendió como un mensaje del destino: era el amuleto que necesitaba Delfín para salir del Ascenso, llegar a la Serie B, subir a la Serie A y clasificar a un torneo internacional. Empezó a llevar al perro al estadio, de local y visitante. Entonces, dice, la barra dejó de ser la barra del “Perro muerto” para convertirse en la barra del “Perro vivo”. Ironías de la vida.

Ignacio Loor Vera.